Overtura, cuento corto de Claudio Goldini

Overtura

Estaba con vos, besé tu cara y era como el mármol. Escultura virgen. El toro era desaliñado, el cuarto trasero débil, se cayó en la arena varias veces, la gente abucheaba.

Dirigía, la orquesta en el foso, solo veía las luces de los atriles, atacó con furia el andante con moto. Sintió un sonido muy bajo, del trombón, atrás. Por dentro puteó, que carajo!, no sabía si era una silla o realmente el trombón.

Dio entrada a los violines.

Otra vez el sonido del trombón. Un la, apenas pensó. Que le pasa? Lo miró con furia, no lo distinguía.

Besé tus labios, fríos, también como el mármol, recorrí tu cuerpo: como el mármol. Me levanté, prendí el horno. Seguías como el mármol. El toro era arrastrado por la arena hacia un hueco negro, el público silbaba.

Con un gesto adusto, ondeó la batuta en el aire y la bajó terminante. El aplauso surgió súbito, feroz. Sonrió satisfecho, se encendieron las luces, se secó el sudor con un pañuelo, los aplausos  crecían. Atrás, en el piso, en un charco de sangre, el trombonista, una rata prendida en su cuello.

Claudio Goldini

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