El Expresionismo alemán

Concepción Lopezosa Aparicio

En líneas generales el término expresionismo alude a aquellas manifestaciones que propugnan la intensidad de la expresión sincera aún a costa del equilibrio formal. Precisamente por su  carácter intemporal, dicho vocablo ha resultado válido tanto para calificar determinados períodos de la historia del arte, como para adjetivar un movimiento o tendencia, a un artista o a una fase creativa del mismo, o incluso obras concretas. En este sentido figuras como El Greco, la escultura románica o algunas creaciones de Goya, por citar algunos de los múltiples ejemplos que podríamos haber elegido, pueden ser calificadas de expresionistas, por la decidida actitud mostrada por deformar dramáticamente la realidad.

Fue a principios del siglo XX cuando el término expresionismo comenzó a utilizarse con un sentido y unas connotaciones muy determinadas. Los primeros usos se refirieron principalmente al arte francés. En 1901 el pintor Julien-Auguste Hervé definió como expresionistas unos estudios de naturalezas que fueron presentados en el Salón des Indeépendants de París. El crítico Louis Vaucelles empleó el mismo calificativo para describir las obras de Matisse. En 1911 el término expresionista resultó de nuevo válido para clasificar las obras que los fauvistas y cubistas franceses, Braque, Dèrain, Van Dongen, Dufy, Vlamick y Picasso entre otros, presentaron en la XXII exposición de Berlín. 

A partir de este momento el adjetivo expresionista se comenzó a utilizar con un sentido más amplio, manifestándose efectivo para definir el arte de vanguardia que, como el Fauvismo, Cubismo y Futurismo, presente en la exposición del Sonderbund de Colonia de 1913, rompió definitivamente con los postulados del agónico Impresionismo. Con ese sentido comenzó a difundir a través de distintas publicaciones periódicas como la revista Der Sturm.

A partir de 1914 el término resultó definitivamente concretizado, al dejar de ser empleado en sentido general como el adjetivo apropiado para calificar las manifestaciones artísticas más rupturistas del momento como el Cubismo, Fauvismo y Futurismo, para pasar a definir exclusivamente el arte experimental y contestatario surgido en Alemania a principios del siglo XX, que se convertiría con el tiempo en uno de los movimientos de vanguardia que mayor repercusión ejercería en el arte de la citada centuria.

Existe consenso al afirmar que el Expresionismo Alemán fue más una actitud ante la creación artística que un estilo propiamente dicho, un movimiento comprometido desde su origen que afectó a todas las esferas de la creación, arte, literatura, música, siendo en el campo de la narrativa donde alcanzó su mayor grado de compromiso. 

El Expresionismo en tanto que movimiento de vanguardia surgió en Alemania hacia 1905, como respuesta y reacción al Impresionismo, del mismo modo que lo hicieron el Cubismo en Francia y el Futurismo en Italia. 

La quiebra del lenguaje tradicional, el fin de la ilusión y referencia de los modelos de belleza tradicionales como consecuencia de la relativización del mundo clásico, así como el agotamiento de la idea de espacio convencional,  estaticidad de las cosas y el cuestionamiento del arte basado en copia mimética de la naturaleza, favorecieron la aparición y consolidación de las denominadas vanguardias históricas.

Como el resto de los movimientos rupturistas y experimentales surgidos a principios del siglo XX, el Expresionismo se desligó definitivamente de los principios tradicionales referidos a la definición formal y uso del color, de la mímesis de la realidad como única fuente de inspiración y en definitiva con todos los principios del clasicismo fundamentados sobre ideales de proporción, belleza y perspectiva, supuestos que habían sufrido importantes ataques desde la segunda mitad del siglo XIX.

El Expresionismo Alemán ha de relacionarse más con las vanguardias coloristas como el Fauvismo, que con los movimientos más interesados en la experimentación formal como el Cubismo y el Futurismo. El color se concibió como la principal herramienta, asumiendo el total protagonismo en la búsqueda por alcanzar la representación de las emociones internas, idea sobre la que los expresionistas fundamentaron la creación artística.

Sin embargo, frente al carácter sensual y atractivo de los colores empleados por los fauvistas, concebidos con un destacado sentido decorativo y armónico, los expresionistas a partir de la utilización de colores fuertes, planos y arbitrarios, quisieron transmitir una visión intensa y trágica de la realidad, buscando la máxima expresión a partir tanto de la deformación del color como de las formas, experimentación formal no a la manera que lo hicieron cubistas y futuristas, sino para tratar de captar y transmitir lo misterioso que se escondía detrás de las apariencias y que había que desentrañar. 

Cabe destacar que el Expresionismo Alemán fue político desde su origen, buscó un arte que incidiese en la sociedad, a partir de una profunda crítica a las costumbres y a lo contemporáneo, asumiendo un grado de compromiso completamente ausente en sus contemporáneos fauvistas. El activismo sería precisamente el rasgo que marcaría la diferencia con respecto a sus contemporáneos franceses.

Conviene señalar igualmente que el Expresionismo no fue un movimiento uniforme. Aunque surgió en Alemania, lugar tradicionalmente asociado en el terreno artístico con  tendencias expresionistas, tal y como manifiesta la estética germánica decimonónica, tanto en pintura como en literatura, diversos fueron los focos y diferentes las ciudades donde el nuevo modo de expresión y en definitiva la novedosa manera de hacer arte arraigó con fuerza. Los principales núcleos en el desarrollo del Expresionismo fueron entre 1905 y 1910 la ciudad de Dresde, donde se gestó y llevó a cabo su actividad el grupo El Puente-Die Brücke y Berlín a partir de 1911. La ciudad de Munich se convirtió al tiempo en escenario de la segunda alternativa expresionista concretada en el grupo El Jinete Azul-Der Bauer Reiter.

A pesar de que ambos grupos mostraron un interés sin límites por el color y en consecuencia por la deformación formal, mientras que el grupo El Puente-Die Brücke desarrolló una posición más radical, crítica, dramática y comprometida ante la vida, que se tradujo en unas creaciones fundamentadas en el anhelo por desentrañar lo que se escondía detrás de las formas vacías, sin contenido ni espiritualidad, El Jinete Azul-Der Bauer Reiter se mostró más tendente a la exploración formal, manifestando unas inquietudes más dirigidas a la experimentación estética.

A partir de la Primera Guerra Mundial Die Brücke experimentó un grado de radicalización que se reflejó en un arte más dramático y tenso, caracteres  que se acusaron aún más a partir de la derrota de Alemania en 1918.



Erich Heckel, Autoretrato,1919
Grabado en madera coloreado
46 x 33 cm

 

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Comments

  • 3/1/2007 1:20 PM wrote:
    Creo que, a fin de cuentas, el suceso que definió al expresionismo fue la primera guerra mundial. A partir de ese momento las obras cobraron integridad... aunque las más interesantes son sin duda del siglo XIX. ¿Qué opinan?

    Un pequeño corto expresionista:
    http://www.youtube.com/watch?v=-_-u8bxmCZk
    Reply to this
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