"Aneurisma" novena entrega de las Confesiones del Asesino Serial de Buenos Aires

Aneurisma

 

Fui al quirófano, me fumé un pucho, me puse la gorra y el barbijo, después las botas, son chicas apenas me cubren las suelas. Qué carajo me importa! A alguno de estos hijos de puta le importa?

Caminé por el pasillo erguido, en el quirófano me siento distinto, así vestido, algunos no me reconocen por el barbijo, Las minas instrumentadoras van y vienen, los flacos con el barbijo bajo la nariz. Yo no, me lo coloco como se debe.

Miro por las ventanas de las puertas, ahí está, en el número cinco. Tiene un gorro de colores, está subida en un cajón, la paciente toda tapada, ella mira por un microscopio y trabaja con las manos como en una cajita. La ayuda un flaco que conozco, siempre con cara de orto.

La gente va y viene. Pienso: levanten tierra hijos de puta! Infecten hijos de puta!

Está atenta a lo que hace, a veces mueve los hombros y el cuello, como si le dolieran. Pregunta a un gordo vestido de quirófano con el  barbijo que le cuelga por debajo de la nariz, de vez en cuando le sale una gota por la nariz que se limpia con el barbijo.

El gordo es un médico del servicio que está por las dudas. Mira una pantalla en donde se ve el campo quirúrgico y lo que hace ella. Le contesta.

Al lado del gordo están mirando un flaco y una flaca de ojos claros y brazos blancos como de muerta.

Ella sigue laburando, de vez en cuando se da vuelta para ver la pantalla, se cruza con mi mirada, no me reconoce, le adivino el corpiño por debajo del camisolín. Siempre ando por el piso de neurocirugía, me paro por ahí hasta que sale del consultorio, tiene el pelo negro y ojos como de china. Es más bien baja. Yo le miro las gambas y el culo descaradamente, para que se de cuenta. A veces me saluda, siempre me mira torcido. Hija de puta!

Vive en Santa Fe y Azcuénaga, sola en un depto de 2 ambientes. Los viernes la sigo, va caminando. Mira vidrieras para minas, el viernes está como relajada. A los machos no los mira. La guacha viste bien. Cuando llega al depto saca las llaves del bolsillo y entra. Yo me quedo en la esquina de Santa Fe, a veces camino ida y vuelta hasta Charcas. Está lleno de pendejas estudiantes. Putas de Mierda!

Los viernes se queda en casa. Por la noche, a eso de las diez, toca el timbre una mina que debe ser amiga. La luz del dormitorio no se prende, tortillera no debe ser. A eso de las doce de la noche la amiga se va. Yo me quedo por ahí hasta que apaga las luces. Una vez cuando apagó las luces, no aguanté, me la imaginé acostada, fui al bar de la esquina y me hice una paja.

Tengo sus llaves, se las saqué del armario cuando estaba operando y les hice una copia.

El médico gordo les explica la operación a los que miran, la flaca se frota los brazos, hace frío. Ven? El gordo dice, ahora está bajando el lóbulo temporal, ahí se ve la carótida, andá despacio le dice a ella, despacio! Disecá la aracnoides, con paciencia, tratala con cariño para que no haga vasoespasmo. Ven? Ahí pasa el Motor Ocular Común. Ese como una cuerda blanca?  Ahora seguí hasta que encuentres la Silviana, ojo que por ahí está el aneurisma, cerca de la bifurcación.

Ella se da vuelta y mira atentamente la pantalla. El gordo le dice que corra el microscopio para ver mejor. Señalando la pantalla le pregunta a un residente que está parado mirando como un pelotudoo, a ver vos! Qué es esto? El boludo mira y no contesta. La cerebral posterior dice el gordo con cara triunfante. Ella sigue disecando con una pinza, llega al aneurisma, es como un globito que late con las arterias. El gordo le dice: andá liberándolo para ver si tiene cuello, con cuidado, que no se rompa!

El gordo le dice a los que miran, se imaginan si se rompe? Un desastre, está del lado dominante, le hacemos un infarto, queda hemipléjica y afásica, como desconectada del mundo, es una mujer joven. Cuantos años tiene? Le pregunta al ñato que ayuda, treinta. No, dice el gordo, a los enfermos hay que cuidarlos.

Ella pregunta: Le ponemos el clip transitorio?. El gordo asiente y le pide al anestesista, otro gordo, que le vaya contando los minutos. Cuando cierra el clip el anestesista gordo comenta: se ve que lo pusiste porque bajó un poco la frecuencia cardíaca. La flaca con brazos de muerta mira extasiada.

El gordo explica que el clip puede estar cerrado interrumpiendo la circulación unos 8 minutos, mientras le da tiempo para trabajar con el aneurisma. Más de ese tiempo le puede producir un infarto, un desastre vuelve a decir con voz de profe.

Ella mueva suavemente el aneurisma, le miro el culo, es redondo como el aneurisma, lo adivino, me miro disimuladamente el lompa, se me para la pija.

El gordo anestesista grita 4 minutos... 5 minutos...

El médico gordo le dice: a ver dalo vuelta con cuidado, veamos si tiene cuello para clipar.  El aneurisma se rompe, se abre como por un rajadura, apenas sale una gota de sangre. Ella se da vuelta azorada y lo mira al gordo. Siete minutos! grita el anestesista gordo. Ella está inmóvil, los flacos que miran se mueven nerviosos. Hay un silencio, yo los miro, y ahora qué hijos de puta? La flaca que mira se pone más blanca y mira al profe gordo.

El  gordo le dice y bueno...dejá el clip y cerrá.

El gordo les dice a los flacos que miran: que se va hacer, son cosas de la neurocirugía. Se seca un moco con el barbijo y se va.


Las Confesiones del Asesino Serial de Buenos Aires están protegidas por el derecho de autor
Copyright 2005-2007 Claudio Goldini
 

 

What did you think of this article?




Trackbacks
  • No trackbacks exist for this entry.
Comments
  • No comments exist for this entry.
Leave a comment

Submitted comments will be subject to moderation before being displayed.

 Enter the above security code (required)

 Name

 Email (will not be published)

 Website

Your comment is 0 characters limited to 3000 characters.